Historia de la Medicina Naturista
Bernat Vanaclocha Vanaclocha
El autorAlejandro Arteche ha sido uno de los máximos exponentes de la generación de médicos incorporada al naturismo en los primeros años de existencia de la AEMN, uno de sus miembros más activos a través de sus aportaciones en ponencias, cursos, debates y publicaciones, además de su actividad profesional, docente y de difusión del naturismo. Con su inusual dinamismo, rigor y capacidad de análisis intentó desarrollar un modelo teórico válido para explicar a la comunidad científica los mecanismos de acción de las terapias aplicadas con criterio naturista (Terapia Mediada por Respuestas Sistémicas lnespecíficas). El objetivo a medio plazo era hacer equiparable la medicina naturista con la asistencia primaria, convertiría en un área multidisciplinar, integral, integrada, docente e investigadora e intentar validar o descartar ciertos métodos diagnósticos y terapéuticos. Constituimos un grupo de reflexión naturista cuyo fruto visible fue la lectura de un manifiesto en la reunión de octubre de 1990 de la Asociación, coincidiendo con el décimo aniversario de su constitución (publicado como editorial en el nº 25 de Natura Medicatrix). Durante años había alcanzado fama por como iridólogo. Con el objeto de evaluar esta técnica diagnóstico Alejandro Arteche diseñó un aparato de observación del iris, con un sistema fotográfico que permitiera obtener de forma constante una excelente calidad de imagen e hizo un estudio sobre 2.000 niños en Bilbao, a los que tras la anamnesis, les observaba y fotografiaba el iris. Posteriormente realizamos cinco revisiones en las que cada día, armados de linterna y lupa y sin conocimiento previo del estado de salud veíamos entre 60 y 80 personas e intentábamos adivinar sus dolencias a través del iris, poniendo en común nuestras observaciones. Llegamos a la conclusión de que no tenía validez diagnóstica. Así define a Alejandro Arteche, en el prólogo al libro, Antonio Carreras, catedrático de historia de la medicina en la Universidad de Salamanca y director de su tesis: "Alejandro Arteche pertenece a la generación de médicos que en la década de los ochenta, recién licenciados y desde experiencias previas muy diversas, se incorporaron al naturismo. Su peripecia intelectual constituye una de las aventuras más rigurosas de un médico inquieto, descontento frente a la ciencia más institucionalizada, pero a la vez intensamente crítico con el movimiento al que se había vinculado. Por ello en un primer momento se preocupó por descubrir los elementos válidos del naturismo y buscar algún modelo teórico que superase el frontal rechazo, o la tolerante condescendencia, que despertaba en la medicina oficial. Así, al tiempo que participaba en todas las iniciativas del movimiento por alcanzar su consolidación (reuniones, congresos, publicaciones propias, intervención en los medios de comunicación de masas), mantenía en Bilbao una consulta en la más pura ortodoxia y fidelidad a los principios naturistas. A él se debe en 1992 el primer Vademécum de Prescripción de Plantas Medicinales (hoy ya por su tercera edición)... " El libro
La ''Historia de la Medicina Naturista en España'', a lo largo de sus 300 páginas analiza la evolución histórica del criterio médico hipocrático que enlaza con el nacimiento del naturismo en centroeuropa (Priessnitz, Kneipp, Felke, Bircher-Benner, Kunhne) y su introducción en el estado español, a manos de aquellos entre cuyos ideales políticos estaba el regeneracionismo y de los médicos higienistas, proceso que culmina en 1903 con la creación de la Sociedad Vegetariana Española. En los años siguientes el vegetarianismo se convierte en un movimiento social que crece de forma espectacular y surgen los primeros médicos naturistas: Alfonso, Jaramillo, Ruíz Ibarra. Arteche señala que desde los inicios existen dos niveles de concepción y actuación claramente diferenciados e incluso contrapuestos: el de la "medicina natural", integrado por el naturismo-vegetariano como movimiento social al que se incorporan los "profesores naturistas" y algún médico, caracterizados por su vinculación con movimientos políticos (anarquismo), sociedades secretas (masonería) o actitudes de vuelta a la naturaleza como el nudismo y una actitud hostil hacia la "medicina oficial", por otro lado el sector del "naturismo médico", representado por Silverio Palafox, Ruiz Ibarra, José Conde y Gabriel Contreras, que intenta dignificar el naturismo y lo define como "neo-hipocratismo", un criterio médico compatible con la más pura ortodoxia clínica. El fin de la guerra civil comportó la persecución, la carcel o el destierro para muchos y la desaparición del movimiento social (las sociedades fueron prohibidas). Resulta significativo que hasta la muerte del dictador no se dan las condiciones para crear la Asociación Española de Médicos Naturistas (se funda en 1981). El naturismo no había sido estudiado por los investigadores, ello era debido por un lado a que se trataba de un tema que quedaba fuera de los ámbitos de interés de la clase médica y por otro a la dificultad de acceder a las personas y materiales necesarios: muchos de los archivos habían sido destruidos o se habían perdido y los restantes estaban dispersos en bibliotecas particulares y eran difícilmente localizables. Gran parte de la información sólo podía recuperarse aplicando la metodología de la historia oral. En definitiva se trataba de un árduo trabajo que además sólo podía llevar a cabo alguien que estuviese conectado y dispuesto a derrochar tiempo y perseverancia. Así, durante más de 8 años de trabajo el autor recopiló varios millares de folios de transcripciones de las incontables horas de entrevistas con los máximos exponentes del naturismo médico español (Eduardo Alfonso, Honorio Gimeno, Silverio Palafox, Gabriel Contreras, etc.) y del movimiento vegetariano-naturista, al tiempo que fue consiguiendo reunir el mayor archivo histórico sobre el tema. En resumen, nos presenta una obra rigurosa y muy bien documentada, pero de lectura amena y bien ilustrada, un libro imprescindible para todo aquel que quiera conocer los entresijos históricos del naturismo médico. Un referente obligado para comprender el naturismo del siglo XX. La reflexiónSi de algo sirve estudiar el pasado es para intentar aprender de él, para buscar claves que nos permitan comprender mejor el presente y delimitar nuestros objetivos de cara al futuro.
En el libro no encontraremos las respuestas, pero puede hacernos replantear nuestras preguntas. Como dice el autor en la introducción: "Aquellos naturistas que busquen en la historia la confirmación de todos sus supuestos ideológicos no la van a encontrar. Les ayudará a integrar sus propias vidas, a comprender mejor el pasado y el presente, a enfrentarse con herramientas intelectuales más maduras al futuro. Vivimos en una época tan vertiginosa que aprendemos del futuro en vez de madurar con las experiencias del pasado. Marca más nuestra existencia la tecnología que está por venir que las experiencias vividas. Es el mundo de internet, de la medicina basada en la evidencia, de la telemedicina, de la información médica distribuida a través de grandes redes informáticas, del proyecto genoma humano, de la clonación. La relación clínica, antes reducida académicamente a la relación médico enfermo, se ha convertido en un entramado cada vez más complejo donde intervienen todos los actores de la relación sanitaria. Tampoco éste es un paisaje donde los profesionales sanitarios abanderados de la ortodoxia pueden utilizar la historia como arma de descalificación. Bastante tienen con comprender el mundo que llega y el nuevo papel que el enfermo, paciente, usuario, cliente, o como queramos denominarle, adquiere en la relación sanitaria. Incluso en esa tarea, tan compleja como apasionante, la historia les puede ayudar." Durante la elaboración de sus tesis, el análisis, proceso de reflexión, le llevó a ser más crítico en sus exposiciones para intentar romper la inercia y el individualismo, hasta que vio censuradas sus opiniones. Alejandro acabó viendo la medicina naturista como un barco a la deriva que se mantenía a flote por la bonanza del tiempo. Ante ello optó por abandonar lo que durante años había constituido su ámbito intelectual y profesional y emprender nuevos caminos. Desde la introducción del libro, y a modo de despedida, nos explica su postura y sigue abriendo interrogantes. "¿Tiene sentido practicar la medicina naturista en el siglo XXI? La respuesta no la encontrarán en este trabajo. Quizás después de leerlo estén más cerca de una deliberación personal -reflejo de un camino propio en la vida- de la que emerja una respuesta un poco más rica, alejada de dogmatismos. Una respuesta, en fin, abierta a un mundo cada vez más interrelacionado. La responsabilidad conmigo mismo, con mi proyecto vital, la imposibilidad de tragar piedras de molino son elementos que a mí me ayudaron. Buena suerte. Nos volveremos a encontrar en algún cruce de caminos, probablemente en un entorno digital." Y enlazo con otros interrogantes que nos planteábamos en nuestras reflexiones: ¿Podemos aportar a la medicina algo más que una buena relación médico-paciente? ¿Seremos capaces de generar una literatura científica que demuestre la validez de nuestras terapias? ¿Será la medicina naturista capaz de alcanzar una madurez que le permita sobrevivir al paso de las modas? ¿Es éste el cénit de una forma de entender la medicina que caerá en el olvido cuando se imponga un nuevo paradigma de mano de la genética? 0 por el contrario, "nos podemos considerar como unos adelantados, unos visionarios que ya practicamos la medicina del futuro, la medicina del siglo XXI y sólo nos queda esperar a que la comunidad científica acabe descubriéndonos". El futuro está por venir, pero caminamos hacia él. La medicina naturista llegará hasta donde seamos capaces de llevarla. Nosotros somos los protagonistas del capítulo de la historia que se está escribiendo. Bernat Vanaclocha Artículo publicado en el siguiente número de la Revista Dynamis: Época II - Nº 7 - Junio 2000 |
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