Mesmer y la Homeopatía

Luis Rekalte de Silva




Es indudable que la gran obra de Hahnemann está condensada en el ORGANON y que mucho se ha hablado y se hablará de ésta excepcional obra, pero vemos que casi siempre se trata de lo mismo, es decir del principio de similitud, del principio de infinitesimalidad, del principio de totalidad e individualidad, etc. pero Hahnemann en el Organon nos habla también de otros aspectos de la medicina a los que los homeópatas damos poca importancia, pero a los que Hahnemann dedica varios parágrafos del Organon y así tenemos que en los parágrafos 288 y 289 nos comenta su parecer sobre el Mesmerismo, y dice:

§ 288: "Creo necesario hablar también aquí del magnetismo animal, como es nombrado, o más bien Mesmerismo (como debería llamarse por consideración a Mesmer su fundador) que difiere mucho por su naturaleza de todos los otros agentes terapéuticos. Esta fuerza curativa con frecuencia negada y desdeñada tan estúpidamente por una centuria, obra de diferentes maneras. Es un don maravilloso e inapreciable concedido por Dios al género humano por cuyo medio la voluntad enérgica de una persona bien intencionada ejerciéndose sobre un enfermo por contacto o sin él y aún a cierta distancia, puede transmitir dinámicamente a otra persona, la energía vital del¡ magnetizador dotado de este poder (de la misma manera que uno de los polos de una varilla imantada lo hace sobre una barra de acero).

Obra en parte restituyendo al organismo del enfermo su fuerza vital que es deficiente en algún punto-, en parte también, en lugares en que la fuerza vital está acumulada en exceso y provoca desórdenes nerviosos, la separa, la disminuye y la distribuye uniformemente. Extingue en general el estado morboso del principio vital del paciente, y sustituye en su lugar la fuerza poderosa normal del rnagnetizador, como en los casos de curación de úlceras antiguas, amaurosis, parálisis parcial, etc. A esta clase pertenecen muchas de esas curaciones rápidas y evidentes realizadas por magnetizadores dotados de gran poder natural. El efecto más brillante de la transmisión del poder humano a todo el organismo, se ve en los casos de resurrección de personas que han permanecido algún tiempo en un estado de muerte aparente, por la voluntad muy poderosa y afín de un hombre de gran energía vital (166; especialmente una de tales personas, de las que no hay muchas, quien, además de una gran bondad y poder físico perfecto, no posea sino un deseo muy moderado por las relaciones sexuales, por consiguiente no le ocasionará gran molestia suprimirlas por completo; de manera que todo el fluído vital más delicado que debería emplearse en la preparación del semen, está listo para ser transmitido a otros por contacto y por deseo poderoso de la voluntad. Algunos magnetizadores de gran poder a quienes he conocido, todos tenían este carácter peculiar). De esta clase de resurrecciones la historia refiere muchos ejemplos innegables.

El magnetizador de uno u otro sexo, capaz al mismo tiempo de un entusiasmo bondadoso (aunque degenere en intolerancia, fanatismo, misticismo o sueños filantrópicos), podrá, a veces, realizar milagros aparentes, si estuviese en absoluto dotado de fuerza suficiente para el cumplimiento abnegado y filantrópico de dirigir y al mismo tiempo de concentrar el poder de su voluntad imperativa sobre el sujeto que necesita su ayuda".

§ 289: "Todos los métodos mencionados anteriormente de practicar el mesmerismo, se fundan en el aflujo de una mayor o menor cantidad de fuerza vital al cuerpo del enfermo, de aquí que se le llame mesmerismo positivo (167: Tratando aquí de la virtud curativa, cierta y decidida del mesmerismo positivo, no hablo del abuso que tan comúnmente se hace, cuando repitiendo estos pases por espacio de media hora, una hora y aun día tras día, se produce en sujetos cuyos nervios son débiles, este enorme trastorno de toda la economía humana que se llama sonambulismo, estado en que el hombre, sustraido al mundo de los sentidos, parece pertenecer más al de los espíritus, estado contrario al de la naturaleza y extremadamente peligroso, por medio del cual más de una vez se ha intentado curar las enfermedades crónicas). Existe no obstante otro modo de emplear el mesmerismo que produce precisamente el efecto contrario y por eso merece el nombre de negativo. A este pertenecen los pases que se usan para despertar de un sueño sonambúlico y también todas las operaciones manuales conocidas con los nombres de calmar y ventilar. La manera más segura y sencilla de efectuar esta descarga por medio del mesmerismo negativo, de la fuerza vital acumulada con exceso en una parte del cuerpo de una persona no debilitada, consiste en un movimiento muy rápido de la mano extendida, mantenida paralela y a una pulgada del cuerpo, desde el vértice de la cabeza hasta la extremidad de los pies (168: es una regla suficientemente conocida que la persona que se quiere magnetizar positiva o negativamente, no debe usar seda en ninguna parte del cuerpo). Cuanto más rápido es este pase, tanto más fuerte es la descarga que produce. Así, por ejemplo, en el caso de que una mujer antes sana (169.: Por consiguiente un pase negativo, sobre todo si es muy rápido, es muy perjudicial a una persona delicada atacada de una enfermedad crónica y deficiente en fuerza vital), por la supresión repentina de sus reglas por una conmoción mental violenta, caiga en un estado de muerte aparente, puede ser descargada de la fuerza vital que está probablemente acumulada en la región precordial, por medio de un pase rápido negativo que restablecerá el equilibrio en todo el organismo, de manera que la resurrección por lo general se presenta en seguida (170. : Un joven aldeano fuerte, de diez años, con motivo de una ligera indisposición, recibió de un profesional magnetizadora varios pares muy fuertes con la extremidad de ambos pulgares desde el epigastrio hacia el borde inferior de las costillas, y al momento se puso mortalmente pálido y cayó en un estado de inconsciencia e inmovilidad que todo esfuerzo fue vano para despertarle y se le consideró como muerto. Hice que su hermano mayor le diese un pase negativo muy ligero desde el vértice de la cabeza hasta los pies, y en un instante recobró la conciencia volviendo a estar vigoroso y bien). De la misma manera, un pase negativo suave y menos rápido disminuye la inquietud excesiva y el insomnio acompañado de ansiedad, algunas veces producidos en una persona irritable por un pase positivo demasiado poderoso, etc."

Es sorprendente leer en el Organon estos parágrafos en los que Hahnemann (Meissen, Sajonia 1755 - París 1843) cita su propia experiencia sobre el Magnetismo animal de Franz Anton Mesmer, médico alemán (Iznang, Suabia, 1734 - Meersburg 1815), estudió medicina en Viena, donde ejerció en sus primeros años. Introdujo un sistema propio de curación de las enfermedades a base de métodos que él denominaba magnéticos, aunque para muchos médicos contemporáneos eran métodos sugestivos. Elaboró así su doctrina del magnetismo animal, basada en la hipótesis de que cada organismo poseía un fluido magnético que podía ser transmitido a los demás.

Mesmer fue uno de los personajes mas importantes del gran movimiento científico, cultural y científico de la Ilustración, cuya Historia sobre el Magnetismo triunfó primero en Viena, y luego en París hacia 1778, donde conoció a Hahnemann. Durante su vida, Mesmer conoció toda suerte de peripecias: al inicio fue adorado e idolatrado y terminó desautorizado como un impostor y la facultad de medicina oficial rechazó sus tesis. Pero hoy, con el auge de las terapias complementarias, algunos se preguntan sobre las virtudes de la hipnosis y los campos magnéticos y hasta pretenden que Mesmer fue quien verdaderamente descubrió el inconsciente, es decir, que fue el predecesor de Sigmund Freud. Mesmer forma parte de aquella generación de personajes extraños que pululaban por las cortes europeas durante el siglo de las luces, en aquella "era de la razón" presidida por la Enciclopedia Francesa de la que también se benefició la Homeopatía. Como es sabido, Diderot afirmaba que "la filosofía comienza por la incredulidad" ( hay que tener en cuenta que esta frase la pronunció antes de morir y fueron las últimas palabras coherentes que salieron de sus labios). Así pues, el racionalismo parecía triunfar, y se ha podido llamar al siglo XVIII la "era de la razón" y que esta, parodiando a Francisco de Goya, engendra monstruos.

No sé si es excesivo llamar monstruos a los aventureros, magos, taumaturgos, rosacruces, hipnotizadores, etc., a toda la caterva de gentes que pueblan las cortes, y las academias más aristocráticas de Europa. Es el gran momento, por tanto, de los iluminados, de las gentes con cualidades pretendidamente paranormales y de los juegos de artificio del ilusionismo espiritual. Por ejemplo, un capitán mundano y matamoros llamado Bischoffswerder pulula por la corte prusiana y cura al rey Federico Guillermo de no se sabe qué enfermedad a base de las virtudes naturales y de una pócima cuyo secreto pertenecía a la orden de los Rosacruz. Un hombre tan claro, tan lúcido y tan impertérrito como Federico II de Prusia deja que un personaje siniestro llamado Wolkner, siempre envuelto en misterios, intrigas y complicidades, instale sus laboratorios en Postdam. Otro personaje, Johan Kaspar Lavater, natural de Zurich, pastor evangélico, inventa la ciencia fisiognómica, escribe himnos patrióticos y un libro inmortal dentro de la historia de la extravagancia; Poncio Piloto o el hombre de todas las formas, o la altura y la profundidad de la humanidad, o la Biblia en pequeño y el hombre en grande o el eccehomo uníversal, o todo en pequeño.

Lavater, a pesar de que el mundo de la ciencia ficción todavía no era tomado demasiado en serio, fue un loco simple y puro que llevó una sencilla vida en Suiza, manteniendo la más desbaratada de las correspondencias con personajes que se lo tomaban completamente en serio. Era un tipo curioso, alto y desgalichado, con largos zancos y mirada fanática. Conocía los secretos de la reencarnación y sobre esto decía las mayores necedades. Según él, en Luis XIV se había reencarnado Enrique III, en Federico II nada menos que el evangelista San Locas y en Lavater, el propio San José de Arimatea. En cuanto a María Antonieta estaba más que seguro que era la reina Catalina de Médicis, de siniestro prestigio entonces, que había encarnado en la propia delfina y luego reina de Francia.

Así pues, no es de extrañar el gran éxito de gentes como los dos condes de SaintGermain en París, ya que hubo dos para aflicción de los eruditos y uno de ellos pretendía ser inmortal y haber conternplado el Gólgota. En aquel París, tan lleno de aventureros, Mesmer triunfó nada más llegar en 1778. Había nacido en Izsang, Suabia, en 1734; después de sus a de filosofía y derecho, sostuvo en 1766 en Viena una tesis de medicina sobre la influencia de los planetas, titulada Disertatio phisyco-medica de planetarum influxu, trabajo extraño y obscuro en el que pretendía establecer que los cuerpos celestes ejercen una influencia sobre los cuerpo a animados y particularmente sobre el sistema nervioso humano por la acción de un fluido del cual el universo está lleno. La idea de este magnetismo no era nueva, ya que desde la Antigüedada Paraceleo, en el siglo XVI, se definía un magnetismo producido y otro por los astros.

Hahnemann

A partir de estas ideas, Mesmer, ayudado por su amigo, el sabio jesuita Maximiliano Hell, director del Observatorio Real de Viena, comenzó, practicando el magnetismo mineral con un imán aplicado a una joven enferma que presentaba ataques convulsivos, acompañados de parálisis de funciones, delirios melancólicos y fiebre histérica. Habiendo conseguido un claro éxito gracias a esta terapéutica, Mesmer se envalentonó: creyó que la curación no se debía a la influencia del imán, sino que el agente terapéutico era él mismo.

Pero en aquel momento Viena no era todavía lo suficientemente histérica que triunfaran su ideas, y ante la actitud hostil de los médicos oficiales tuvo que abandonar la capital austríaca y trasladarse a París que por entonces era la ciudad más histérica del mundo. En Perla, este fascinador social, se asoció con Charles de Eslon, el primer médico del conde de Artois, hermano de Luis XVI, y bien pronto obtuvo los favores de la Corte. El éxito en París fue extraordinario y se convirtió en el ídolo de la sociedad. A través de los memorialistas, queda el recuerdo del grotesco ceremonial de sus curaciones de la histeria. Mesmer disponía de un apartamento elegantemente decorado, y acompañaba sus sesiones con música.

Era un excelente intérprete capaz de acompañar en sus conciertos privados a sus amigos de Viena, Haydn, Glück y Mozart. Allí, en una habitación iluminada por una media luz misteriosa, unos treinta pacientes, sobre todo del género femenino, se unían en círculo y se pasaban una cuerda alrededor del cuerpo y formaban una cadena. Sobrevenía lo que llamaban la crisis. Todo este ritual estaba destinado a provocar un clímax especial. Era extraordinario, la curación estaba próxima.

Mesmer ganaba mucho dinero y hacia los años ochenta del siglo XVIII, el magnetismo animal se impuso en París, de modo que en 1784, la popularidad era tal que se nombraron dos comisiones compuestas de profesores de la Facultad de Medicina de París y de miembros de la Academia de Ciencia de la Sociedad Real de Medicina, todos ellos de gran prestigio científico. Sometieron a examen las técnicas y teorías de Mesmer. Los resultados de las dos comisiones fueron negativas. La primera intentó comprobar la existencia del fluido magnético animal y la segunda el efecto terapéutico de las prácticas magnéticas. Ambas concluyeron que no habían podido encontrar prueba alguna de la existencia del fluido.

A partir de aquel momento, la moda de las curaciones por fluido magnético declinó. El mismo éxito que había sido excesivo y espectacular hizo que sus doctrinas fueran tratadas cruelmente por la prensa, burladas en infinidad de folletos, piezas de teatro y caricaturas. Mesmer lo soportó todo y resistió en Francia hasta la Revolución, sintiéndose olvidado y viendo que su prestigio se había desvanecido. Luego viajó para propagar sus conocimientos por distintos países europeos, pero sus teorías no encontraron éxito, había pasado su momento. Fijó su residencia en una pequeña localidad suiza, junto al lago Constanza, donde permaneció olvidado hasta su muerte, acaecida en 1815.

Hoy, las teorías de Mesmer vuelven a ser consideradas, aunque con una perspectiva crítica. Se le tiene por el padre de la psiquiatría dinámica y precursor del psicoanálisis o por lo menos fue el primer médico que ha aprovechado el factor psíquico para la curación de las enfermedades. Las célebres ciento veintisiete proposiciones de su Memoria sobre el magnetismo animal, publicado en 1779, han sido consideradas positivas en algunos aspectos, escribió también en Tratado histórico de los hechos relativos al magnetismo animal hasta abril de 1781 (en 1781) y Memorias de F.A. Mesmer, doctor en medicina, sobre sus descubrimientos (1799). Pero aparte de la charlatanería, de la espectacularidad teatral, Mesmer fue muy imaginativo y misterioso y un espíritu que aceptó mansamente su derrota. Su vida concluyó como la de un viejo jubilado, melancólico y obscuro. 

De una manera u otra, Mesmer influyó en Hahnemann, y observamos en el Organon que también hace referencia a los efectos del imán sobre el hombre (§ 286) y desarrolló una patogenesia del Polo Norte y Sur que aparece en su Materia Médica Pura (§ 287) y que podrían ser motivo de un nuevo trabajo.

Luis Rekarte de Silva.

Graduado en Medicina y Cirugía. Especialista Universitario en Homeopatía por la Facultad de Medicina de Valladolid. Diplomado en Homeopatía por la Asociación Médica Española de Bioterapia, por Homeopatía Universalis, por la Asociación de Médicos Homeópatas de Asturias, por la Escuela Médica Homeopática Argentina y por la Deutsche Homöopathie-Union. Diplomado en Medicina Naturista y en Fitoterapia. Master en Sofrología Médica. Miembro de la Liga Médica Homeopatica Internacional, de la Asociación Española de Médicos Naturistas y Presidente de la Sección Colegial de Médicos Acupuntores, Homeópatas y Naturistas (S. C. M. A. H. N.) del ICOM. de Asturias.

Artículo publicado en el siguiente número de la Revista Dynamis: Época II - Nº 2 - Primavera 1998

PATROCINADORES

Patrocinadores Patrocinadores2

Nuestra cita tendrá lugar en Madrid el sábado 23 de Octubre de 2010, en el Colegio de Médicos, en su Sala Escalonada, con dos acontecimientos importantes: La reunión científica y la Asamblea General.

Más información


7ª edición La matrícula se cierra el día 8 de Octubre de 2010.

 NOTICIAS de Prensa
Noticias extraidas de diversas revistas profesionales y periodicos de caracter general, relacionadas con la medicina naturista.