REPLICA A LOS COMENTARIOS DEL CATEDRATICO DE HISTORIA DE LA CIENCIA ANASTASIO ROJO

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rafael torres b

más frecuencia de la debida, a tenor de nuestros años de estudio, trabajo, esfuerzo y responsabilidad, nos gustaría matizar algunas de las desafortunadas afirmaciones que ha realizado recientemente para las agencias de información.

 

1.- “La medicina alternativa no es eficaz contra una dolencia en si”

Lo primero que debería quedar claro es que la Medicina tan solo es una, con procedimientos médicos que sirven para tratar de prevenir, curar o aliviar dolencias. No existe, o no debiera de existir, por tanto, algo denominado “medicina alternativa”. Si acaso, sería mucho más correcto hablar de procedimientos médicos complementarios o integrativos, los cuales también buscan fomentar la sanación o la cura de los enfermos. De manera estricta, cuando designamos con el término “alternativo” a un conjunto de métodos de intervención clínica en medicina, buscamos significar aquellas intervenciones amparadas en procedimientos terapéuticos que, sin hallarse protocolizados en los Servicios Públicos de Salud, gozan tradicionalmente de un reconocido interés en el ámbito de la medicina.

Últimamente venimos contemplando movimientos, cada vez más frecuentes, sin duda a medida que arrecia la crisis y las multinacionales de farmacia pierden beneficios, con el ánimo de desacreditar estos recursos de salud. Es esa intransigencia decimonónica, sobre la que Vd. tanto habrá leído, que naturalmente expresa el carácter de algunos, cuando es hostigada por otros, sin duda obedeciendo intereses espúreos, obstinadamente se empeña en hacer creer a incautos, desleídos y sugestionables, gentes impresionables por las titulaciones académicas pero dotadas de poco juicio, o cualquier otro que los quiera oír, que las curaciones que experimentan a diario en miles de personas en las consultas en todo el país, sólo existen en la imaginación de los enfermos.

Vamos con la segunda parte, según el diccionario de la RAE, dolencia es la indisposición, enfermedad o alteración de la salud, no de un órgano, no de un hígado, riñón, muela, olvidándonos del resto. Lo que usted denomina medicina alternativa contempla al ser humano de forma global con todas las interacciones que existen entre sus partes.

Usted como profesor no puede faltar a la verdad, hay cientos, sino miles, de trabajos de investigación que contradicen el discurso que Vd. postula. Para dictar una conferencia sobre un tema de actualidad, no debe de tomar referencias solo de los siglos  XVI, XVII y XVIII, sino de las bases de datos actuales, o buscar compañeros que sean expertos en esas materias, que los tiene en su Ilustre Colegio Médicos de Valladolid, y que lo asesoren.

2.- La medicina alternativa o natural es eficaz «contra el sentimiento de enfermedad de las personas, pero no contra la dolencia en sí».

Más allá de la retórica que envuelve una expresión que no dice nada y que probablemente pretende ridiculizar, debe de saber que la investigación en psiconeuroinmunología demuestra la importancia de las emociones como factores desencadenantes de la enfermedad, o por el contrario, propiciatorios para una adecuada recuperación. No se ría por tanto de las emociones y de su impacto en la enfermedad. Precisamente una de los principales razones por las que cada día crece el número de pacientes en la consulta de los mal llamados –insistimos- médicos alternativos, se debe a que contemplamos el papel de las emociones en el proceso de enfermar y nos ocupamos de ellas, porque son un camino imprescindible para cuidar las enfermedades, sobre todo las crónicas.

Pero, entiendo que Vd. pretende que la psicoterapia, por poner un ejemplo, no es un recurso en medicina… ¡Pues mira que no hay escuelas! Existe hasta una asignatura en medicina, ¿o se olvida de Charcot,  Pavlov, Freud y tantos otros? Ya Avicena concedía mucha importancia a las emociones, ¡y otros, desde mucho antes! Pero Vd. puede afirmar que porque sea viejo, es falso. Entonces, ¿que hacemos con la medicina psicosomática?

3.-  «pueden servir como alternativas sentimentales, pero no curativas».

Permítanos profundizar en lo dicho. Todo acto médico como el realizado por un médico especialista o generalista que use terapias complementarias o integrativas,  contempla al paciente de manera holística,  y valora al enfermo en su globalidad, emocional, y material, para luego prescribirle el medicamento o tratamiento físico que más se adecue a su ya precaria salud, generalmente debilitada además por lo efectos iatrogénicos de algunos fármacos,  que suele haber tomado, o estar tomando cuando habitualmente llega hasta  nosotros, si con el tratamiento prescrito, tras el diagnostico previo, podemos ayudarle a equilibrarle su aspecto material y mental seremos posiblemente mucho más eficientes que con cualquier tratamiento anterior.

Actualmente la mayoría de compañías privadas importantes en el Estado Español, en su cartera de servicios están incluidas estas terapias, no piensa  usted, profesor, que pretenden tirar su dinero, o por el contrario, que estos tratamientos le son más eficientes para determinadas patologías y que sus clientes se las piden y es una manera de incrementar el número de pólizas.

4.- «Increíble… pero falso».

Nosotros diríamos “Increíble… pero verdadero”. Lo increíble es ver con que ligereza puede llegar a hablar gente de la que se supone preparación y que parece no conocer más sobre el tema del que va a realizar una digresión retórica,… y públicamente, que aquello que intuye y puede suponer, sin base probatoria, pues como mucho ha podido beber de fuentes sesgadas o con premura. Increíble es que se permita presentar como falsarios a un amplio espectro del colectivo médico que ha dedicado al estudio muchos, muchos años y que, como médicos, la formación que hemos recibido es la que compañeros suyos nos han brindado siguiendo las directrices del ministerio, para posteriormente continuar estudiando la forma de asistir a nuestros enfermos añadiendo recursos, en ocasiones procedentes de esas mal llamadas “terapias alternativas”. Pero, ¿desde cuando es alternativo recomendar ejercicio, hablar sobre alimentación o indicar balneoterapia? por poner algún ejemplo.

Muchos de nosotros tenemos doctorados y especialidades, mas de 30 años dedicados a la asistencia, y “sabemos” de qué hablamos. Deducimos por su forma de hablar que no tiene experiencia clínica. Pero usted profesor, con esa descabellada conferencia demuestra que sabe muy poco de este tema, haciendo por ello flaco favor a su Universidad de Valladolid, de reconocida, admirable y dilatada labor educativa. Vd. no ha investigado seriamente sobre esta materia, pero se permite presentar a miles de médicos, compañeros suyos del Estado Español, como falsarios. Solo en la Comunidad Valenciana hay más de 500 médicos inscritos en Secciones Colegiales  de Valencia, Castellón y Alicante, y en su propia provincia, Valladolid, también los hay inscritos en el Ilustre Colegio de Médicos de Valladolid, en la Sección Colegial de Terapias Medicas No Convencionales. Supongo que usted esta colegiado, sepa pues que esta cuestionado y poniendo en tela de juicio la capacidad de la Junta Directiva de su propio colegio, así como la honorabilidad de sus miembros, y por supuesto a todos los compañeros que pertenecen a dicha Sección.

5.- «otras variantes extraoficiales», como la homeopatía.

Le recordamos que el descubridor de la homeopatía fue un gran hombre de ciencia que al notar que con la alopatía no conseguía curar a sus enfermos, optó por la homeopatía. Vivió 88 años por y para la homeopatía, sabía 16 idiomas, y mucho más sobre el hombre, la física y la naturaleza de lo que muchos de sus críticos aprenderán nunca. La Homeopatía se respeta en Alemania, en Francia, en Suiza, de hecho se respeta y se paga… claro que los alemanes también deben ser gente fácil de engañar… se lo diremos a nuestros dirigentes políticos, por si acaso. Actualmente en Europa, por ley, esta considerada como medicamento. La Homeopatía es la tercera medicina oficial en un país de más de mil millones de habitantes, como la India, con cientos de miles de médicos y cientos de universidades. Otros pobres tontos que no saben que no sirve aunque sea una medicina barata. Ríndanse a la evidencia cada vez hay más médicos homeópatas en el mundo. Quién afirma que no hay estudios es que ni siquiera se ha plateado buscarlos, y eso un buen profesor de universidad no se puede permitir hacerlo sin cuestionar su idoneidad.

6.- «desde un punto de vista científico no pueden demostrar nada», ha añadido Rojo, que ha expresado que las personas que llevan a cabo estos métodos suelen «escuchar y preguntar a los pacientes», de la misma forma que un psicólogo, utilizando la «terapia de la palabra», de la que ya hablaba el filósofo Platón.

La ciencia de la que usted habla es la que ha santificado, los grandes estudios estadísticos multicéntricos con miles de pacientes. A día de hoy en medicina el método científico debe de evolucionar para adaptarse lo más posible a la realidad de cada ser humano, ya que en la medida que solo estudiemos una sola variable de las personas, el estudio científico será perfecto, sin sesgos, pero luego tendremos muertes y tendremos que retirar medicamentos. Voy a darle un ejemplo, tomamos el tamaño de los pies de los españoles y hacemos una estadística, el gobierno en su generosidad decide regalarnos un par de zapatos a cada español de acuerdo a la media extrapolada. Se imagina, usted calza un 44, yo un 42, y la media es un 43. El resultado es útil en cuanto dato estadístico pero esto no quiere decir que a usted a mi nos resulte útil ese zapato.  Ya se habla en diversos foros de la necesidad de “personalizar” los tratamientos para que sean más eficientes y con menos efectos secundarios. Sepa, profesor, que los que practicamos las terapias complementarias o integrativas, como base fundamental personalizamos los tratamientos, de ahí  nuestros éxitos, pero no se equivoque, a las compañías de seguros no les gusta tirar el dinero, y menos en momentos de crisis como el que estamos viviendo, ni a nuestros enfermos no les gusta tener que realizar actos de fe mientras sufren. Y mucho menos pudiendo ser atendidos fantásticamente en los servicios públicos de salud.

7.- «Cuando una enfermedad nace de una alteración material o funcional, las medicinas alternativas no son nunca una alternativa», afirma usted.

No puedo opinar sobre sus conocimientos de historia, porque no soy un experto, pero lo que no puede hacer es hablar de una materia actual como si estuviera hablando del siglo XIX, demuestra una ignorancia de su propia competencia inapropiada en un profesor de universidad. Nuestro planteamiento es empezar desde la terapia más sencilla a la más compleja. Claro que cuando una enfermedad se vuelve irreversible afectando gravemente a los órganos apostamos por la cirugía y/o la medicina de remplazo,  y cuando una enfermedad es irrecuperable, lo mismo, pero en ambos casos podemos ayudar con nuestras terapias a que la situación del paciente sea mejor antes y después, que sus síntomas sean menores antes y después, porque a ver si se entiende de una vez nosotros practicamos terapias complementarais que carecen de efectos secundarios cuando se aplican con profesionalidad.

8.- Usted lamenta que haya personas que ante el padecimiento de alguna enfermedad acudan en primer lugar a la medicina alternativa, y afirma que hay una «sensación generalizada de que lo natural funciona bien», ha asegurado.

La libertad de las personas está antes que la ciencia, mejorable a cada momento, o acaso piensa usted que algunos de los tratamientos y procedimientos quirúrgicos que hoy se practican seguirán en vigor dentro de doscientos años. La libertad es tal cuando se basa en una información veraz y adecuada, y sepa usted que quienes recurren a la medicina mal llamada alternativa pertenecen a los estratos más preparados y mejor dotados económicamente. Esa imagen de incautos  que pretende extender simplemente es irreal e insostenible. Estas terapias  funcionan bien, lo saben, por ejemplo, los pediatras que atienden con homeopatía en la Seguridad Social a los niños, o lo saben los veterinarios, o los miles de pacientes que acuden a nuestras consultas.

9.- El profesor ha asegurado que acudir a cualquiera de las dos corrientes médicas es «una opción personal» y que «ni siquiera la medicina oficial garantiza la cura de todo».

Ya se ha dicho antes, nadie puede garantizar la curación, ni “unos” ni “otros”, teniendo en cuenta que “unos” y “otros” son igualmente licenciados en medicina, colegiados, con igual procedimiento de acceso a la formación medica especializada y sometidos a las mimas normas legales y deontológica. Y es verdad que padecemos mucho intrusismo, y este hecho bien podría resultar un sencillo ejercicio de análisis, distinguir a los naturópatas, personas carentes de titulación académica en el Estado Español, con una formación cuanto menos cuestionable, y que metiéndose a médicos practican esta terapias, diagnosticando, pronosticando y pautando tratamientos, respecto de los médicos, licenciados en medicina, doctores en medicina, profesores universitarios, generalmente especializados en alguna de las diversas ramas de la medicina, que tenemos la facultad por Ley de diagnosticar y pautar tratamientos:

Ley 16/2003,(LOPS) Art. 6.2.a: corresponde a los Licenciados en Medicina la indicación y realización de las actividades dirigidas a la promoción y mantenimiento de la salud, a la prevención de las enfermedades y al diagnóstico, tratamiento, terapéutica y rehabilitación de los pacientes, así como al enjuiciamiento y pronóstico de los procesos objeto de atención.

Y por supuesto la responsabilidad de la buena praxis y del cumplimiento del Código de Deontología Médica, que garanticen una asistencia de calidad a nuestra población, por lo que las autoridades sanitarias ya  han dictado leyes:

RD Sobre establecimientos sanitarios, 1277/2003, Apartado U.101  del Anexo II: Terapias no convencionales: unidad asistencial en la que un médico es responsable de realizar tratamientos de las enfermedades por medios de medicina naturista o con medicamentos homeopáticos o mediante técnicas de estimulación periférica con agujas u otros que demuestren su eficacia y su seguridad.

Pero que deben de seguir desarrollando para que se cumplan en su totalidad.

10.- «El hombre siempre ha tenido fe en lo maravilloso», ha concluido el profesor.

La fe mueve montañas en el ser humano pero para todo, para comprarse un coche, un piso, enamorarse y para curarse, luego sigamos teniendo fe que es el motor del yo interno de cada uno y si esta fe es maravillosa no la perdamos, porque si la perdemos nos autodestruimos, y no le quepa dudas, dedicamos parte de nuestra consulta es responsabilizar a cada paciente en colaborar en su curación, en que su participación es fundamental.

Para finalizar deseamos recordarle, al ser usted Catedrático de la Historia de la Ciencia, el olvido constante del Juramento Hipocrático Médico, ante miles de médicos españoles que desean tener propuestas alternativas para el cuidado y la promoción de su salud, ya que lo grave es el que carecieran de ellas. Animarlo, en caso de que el propósito que lo asiste sea honesto para que promueva mesas de debate en las que nos invitaran a participar. El espíritu universitario se lo agradecería. Por el contrario, si su interés es meramente lucrativo, entonces si, continúe con esta deleznable labor.

Los médicos al realizar tareas asistenciales nos examinamos con cada paciente. Conocemos nuestra responsabilidad y sabemos que nuestro éxito dependerá del resultado de nuestro tratamiento. Se ha planteado  usted cual sería su  situación en no más de un año dictando conferencias tan desafortunadas como  la que da pie a esta carta,

En el sincero deseo de que no de motivo para una nueva carta, y que de encontrarnos sea  en un debate científico, y no en una Comisión Deontológica.

Reciba un afectuoso saludo.

Dr. Rafael Torres Collado
Pte. Asociación de Médicos Naturistas de España (AEMN)
www.aemn.es