EL COVID Y SUS VACUNAS

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covid y sus vacunas

Los coronavirus son virus ARN, muy conocidos desde hace muchos años y de los que a finales del 2019 “apareció” una nueva cepa (su origen es absolutamente incierto) que se denominó SARS-CoV-2 el cual produce la enfermedad COVID-19.

Debido al alto nivel de contagios y lo grave de muchas de las infecciones, con manifestaciones respiratorias, fiebre, pérdida del sentido de olfato y gusto, trastornos digestivos, piel, sangre y un largo etc. y un número de muertos como no conocíamos desde hacía un siglo, con la Gripe Española, obligó a los gobiernos del mundo entero a tomar medidas impensables; como el confinamiento, no poder acompañar/despedir a nuestros seres queridos que enfermaban/morían, el cierre de tantas actividades o el uso obligatorio de mascarillas. Todo esto afectó de manera absoluta al mundo económico provocando una crisis mundial de la cual nos intentamos reponer, pero para ello, lo esencial es controlar las infecciones,  y si el mundo laboral debe continuar y no disponemos de medicación específica contra este virus y pretendemos que pueda haber contacto social y actividad laboral, la única medida que conocemos hoy son las vacunas y las medidas de mascarillas, distancia social e higiene.

Hasta la fecha el desarrollo de las vacunas, en tiempo record, nos ha proporcionado una serie de ellas -fundamentalmente basadas en dos conceptos- que, con los datos actuales, tienen una eficacia parecida y todas, sin excepción, han generado en algunos pacientes problemas, en ocasiones tan graves, que han llevado a la muerte.

Tipo 1: Vacuna basada en ARNm (Moderna y Pfizer/BioNTech)

Se trata de un tipo de vacunas, con una tecnología absolutamente nueva. La información que procede del ADN de nuestro cuerpo se trasmite al ARNm (mensajero) para que este lleve la información al cuerpo. En este caso la información es la de como anular una proteína (Spikeprotein) que posee el COVID-19 y que usa para unirse al cuerpo y penetrar. Es decir, no actúa ni puede hacerlo, sobre el ADN y por lo tanto esta vacuna no afecta a nuestra dotación genética y por ello no es transgénica y no aporta ningún virus que pueda contagiar a otras personas.Su acción está mediada por la reacción inmune que produce en el músculo que se inyecta de donde parte una señal que informará al todo el sistema inmune para que produzca anticuerpos capaces de destruir la “Spikeprotein” del virus de manera que si se produce el contacto con el virus el cuerpo ya posee la información inmune para destruir la proteína que permite que el SARS-CoV2 se una y penetre en el cuerpo. El ARNm que se ha empleado para provocar este esta reacción, será eliminado del cuerpo a los pocos días.

La eficacia de ambas vacunas es muy parecida y ambas logran resultados de un 95% y disminuyen de manera significativa la necesidad de ser ingresado en un hospital pues el transcurso del COVID es mas benigno. Sobre el tiempo que dura la inmunidad, aún no lo sabemos y desde luego, la posibilidad de tenernos que vacunar cada cierto tiempo, es muy plausible. 

Las complicaciones tras su administración son similares en ambas con dolor en el lugar del pinchazo, cansancio, cefalea, dolores musculares, debilidad y fiebre. Estos efectos son pasajeros y en un plazo de 24 -48 horas suelen haber desaparecido por completo. Son más frecuentes en personas mayores que en jóvenes y particularmente tras la segunda dosis en el caso de Moderna.

Junto a las reacciones “esperables” hay otras como parálisis facial (Moderna), las reacciones anafilácticas, poco frecuentes en los millones de aplicaciones que se han realizado pero que precisan tratamiento médico. Evidentemente no es factible hoy predecir otros posibles efectos negativos que puede que aparezcan. Muertes, atribuibles directamente a la vacuna, no se han documentado.

Personas con alto riesgo de contacto y personas en las que la infección, por edad, enfermedades preexistentes etc, puede suponer un riesgo vital evidente, son los grupos a los que se dirige esta vacuna en estos momentos y por lo tanto, personas menores de 15 años estarían excluidas de esta vacuna. De igual manera, personas que ya han pasado el COVID, independiente de la gravead del mismo, antes de ponerse esta vacuna deben esperar unos seis meses. En ocasiones en el momento de la vacunación uno puede estar enfermo (¡hay más enfermedades aparte del COVID aunque no lo creamos!) con fiebre. En estos casos lo más prudente es esperar con la vacunación hasta la remisión total de los síntomas. Israel, que ha hecho una labor encomiable de vacunación y exclusivamente con BioNTech, ha podido cerrar sus UCIs dedicadas al COVID. Esto es un dato.

Tipo 2. Vacuna con vectores (Vaxzevria® -Astra Zeneca y Janssen)

Esta técnica es más conocida y se acerca más a lo que hasta ahora habíamos hecho. Se trata de transportar al interior de nuestro cuerpo la información genética de una proteína determinada del virus, también aquí la “Spikeprotein”. Con esta vacuna tampoco inoculamos virus alguno y por lo tanto tampoco puede convertirse en trasmisores de la enfermedad. La Spikeprotein que inoculamos no puede proliferar y pronto será eliminada.

Ciertas células inmunes de los músculos, tras el pinchazo, captan la información de esta Spikeprotein que será interpretada por nuestro sistema inmune como una proteína “enemiga” y para ello crea anticuerpos y células inmunes capaces de destruir a quien la porte. En caso de infección, el cuerpo, ya adiestrado contra esta proteína, reacciona y elimina al virus.

La eficacia de la vacuna de Janssen no la conocemos aún pues el número de vacunados es muy escaso y por lo tanto falta aún información. De Vaxzevria sí que disponemos de mucha información que señala una eficacia en colectivos de personas mayores de un 80 % (Janssen un 65 %) Como vemos la eficacia no es tan alta como la de ARNm, pero en los vacunados con Vaxzevria, el 95% si enferman, tendrán una enfermedad leve y hasta un 100% con la de Janssen.

Una vez vacunados el cuerpo se confronta de manera activa con la Spikeproteina produciendo efectos tanto locales (reacciones inflamatorias en el lugar de la inyección, así como sistémicas (fiebre, síntomas gripales, cefaleas, artralgias, adenopatías, perdida apetito, problemas en la piel) que pronto ceden y que pueden aliviarse con algún antitérmico. Otros problemas, como choques anafilácticos también se han producido y han requerido de tratamiento médico más o menos intensivo. Su aparición es relativamente inmediata a la aplicación de la vacuna.

Todos estos síntomas menores asumibles para unas vacunas que se muestran eficaces, han quedado eclipsados por la aparición, en una mínima parte de los vacunados con estas vacunas, de procesos trombóticos o de pérdida de plaquetas que han ocasionado una pequeña cantidad de fallecidos o con daños permanentes. Contando los problemas que se han presentado y el número de vacunados estaríamos en 1 caso mortal cada 800.000 vacunas. Se sabe que estos problemas se producen en mujeres, fundamentalmente, por debajo de los 60 años y unas dos semanas después de la primera aplicación. No se han presentado tras la segunda. Evitar vacunar a este colectivo con este tipo de vacunas, independientemente que se busquen soluciones, parece lo más sensato sin prescindir de dichas vacunas para otros grupos de no riesgo.

Es importante tener presente, cosa que con mucha frecuencia nos olvidamos, que no disponemos de vacunas para todo el mundo y por ello, en ocasiones, se puede aplicar una vacuna subóptima por carencia de otro tipo. Ese riesgo debe sopesarlo cada interesado que desee vacunarse, una vez que conoce los pros y los contras de la vacunación mientras los suministros de los diferentes tipos de vacunas no estén disponibles y no se olviden que problemas mas o menos grandes ¡los habrá!

Dr. Santos Martín

Licenciado en Medicina y Cirugía en la Facultad de Valencia, realizo el doctorado en la Universidad de Tübingen (Alemania). Estudios de especialización en oncología en Suiza y Alemania así como de Medicina Familiar y Comunitaria en Barcelona. Máster en Homeopatía, Medicina Medioambiental, Medicina Natural y Ozonoterapia. Profesor en másteres universitarios en las facultades de Valencia, Barcelona, Granada y en Madrid. Profesor investigador en la UCAM de Murcia, Miembro de la Sociedad Europea de Hipertermia, Miembro de la Sociedad Oncológica Alemana.  Ponente en congresos nacionales, europeos y mundiales. Coautor del libro “Dieta cetogénica: tu gran aliada contra el cáncer”